Introducción

Desde hace un tiempo, creo que hay un modo más efectivo para compartir presentaciones que grabarlas en vídeo. Se trata de añadir directamente sonido y una lista de tiempos a las diapositivas.

El sonido es la explicación necesaria de las diapositivas. La lista de tiempos es lo que marca el avance automático a cada diapositiva. En realidad es lo que permite la sincronización de voz grabada e imágenes.

De esta manera, se consiguen presentaciones mucho más pequeñas, con todo lo que eso conlleva. Sin embargo, la calidad de la imagen no se resiente. Por el contrario, es la máxima posible, que es imposible que alcance el vídeo.

Más que mil palabras

Como una imagen vale más que mil palabras, aquí está el ejemplo:

El documento PDF está disponible aquí para descarga. De momento, sólo la última versión de Acrobat en Windows permite su correcta visualización1.

Conclusiones

Creo que los dos beneficios fundamentales son los siguientes: mucho menor tamaño final y calidad de imagen perfecta.

Por supuesto, esto conlleva como consecuencias claras:

  1. No hay necesidad de descargas mientras se reproduce. El tamaño total del archivo es tan pequeño que una fracción del vídeo es la presentación completa.

  2. La calidad siempre es máxima. Tanto con mayores pantallas, como si tu conexión es más lenta.

Notas

  1. En macOS, QuickTime no parece que informe de la posición de sonido o vídeo que está reproduciendo. De este modo. Acrobat usa QuickTime para reproducir sonido y vídeo. Por tanto, la presentación tendrá voz, pero es imposible que pase automáticamente las diapositivas.